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De Frente 8 de julio. “¡nunca disparen contra el pueblo!”

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Comentario de William Grigsby

En todo Sistema de Gobierno, la Policía es un Órgano creado específicamente para reprimir el delito, para reprimir la delincuencia organizada, ¡esa es su naturaleza! O sea, es un Órgano repre-sivo por antonomasia, por

definición. Sin embargo, depende del uso político que se le dé a la Policía en cualquier parte, y depende también al servicio de quién está esa Policía, para que entonces se decida, cuándo hay delito y cuándo no.

Por ejemplo, en Panamá, recientemente han crimi-nalizado la protesta social; en El Salvador han hecho otro tanto; en México, y en otros países está criminalizada la protesta social. ¿Qué significa eso? Que salir a protestar... ¡ya sos delincuente! Ocurre en Europa, con mucha fre-cuencia. En Estados Unidos, que se las dan de muy demócratas, está criminalizada; incluso, aplican la Ley Patriota, la Ley que castiga los actos de terrorismo, a Movimientos Sociales. Cuando ocurrieron los desalojos de las viviendas en Estados Unidos, a raíz de la quiebra fraudulenta de miles de compañías y de Bancos, fueron a sacar con la Policía a los que estaban protestando para impedir que lo sacaran a su vez, de sus casas y después, les clavaron años de cárceles, apli-cándoles la Ley Antiterrorista. Es decir, han criminalizado la protesta social.

En Nicaragua eso no ha ocurrido, ¡y no puede ocurrir! Yo creo que mientras los sandinistas tengamos vida, no vamos a permitir que eso ocurra. El Presidente Ortega, apenas asumió el Gobierno, como a los 3 ó 4 días, cuando se reunió por primera vez con la Policía Nacional, lo dijo clarísimo, le dio instrucciones precisas a la Policía, y públicas... “¡nunca disparen contra el pueblo!”

Y lo recordaba el Presidente Ortega, durante su discurso de este miércoles, frente a las autori-dades de las Cortes Supremas de Justicia de América Latina y de otros países. Decía el Presidente Ortega: “si quieren protestar y cierran una calle, ¡pues que la cierren! pero la vía es el diálogo”. Eso decía el Presidente Ortega, lo repitió varias veces y calificó de inaceptable que haya muertos en una protesta.

Los acontecimientos de Chichigalpa, son verda-deramente lamentables para todos. Nadie puede alegrarse de lo que ahí ocurrió... ¡hay dos muertos! Hay tres heridos, hubo varios detenidos, que ya fueron puestos en libertad, con la inter-mediación del Alcalde Sandinista de Chichigalpa. Pero son hechos muy dolorosos. Fíjense, ahí podemos distinguir varias cosas, empecemos con la Policía... La Policía está obligada a cumplir un Mandato Judicial. Si hay un Mandato Judicial que le dice: “usted, captúreme a fulano de tal, porque es sospechoso de haber cometido este o cual delito;” la Policía está obligada a hacerlo, para eso está creada, es una de sus funciones.

Otra cosa es en el momento que se hace, y habida cuenta de lo ocurrido en Chichigalpa, se nota que el momento seleccionado por los Agentes de la Policía para capturar al sospechoso, fue por lo menos, inoportuno, ¡por lo menos! temerario, podríamos decir. Porque ocurre, que se van a capturarlo cuando está en su centro de trabajo o a la salida de su centro de trabajo, acuerpado por sus compañeros de trabajo... ese fue un error. El error no es ejecutar la orden, que para eso está, repetimos. El error es, el momento en que se hace.

Pero además, hubo otros excesos durante esa protesta. Por ejemplo, es cierto, los muchachos, los jóvenes que ahí acuerpan a su compañero porque lo llegan a detener, utilizan piedras y comienzan a atacar a la Policía, a los Agentes individuales y al edificio también; esto es cierto, y que la Policía está obligada a repeler ese ataque y a poner bajo control la situación, es su obligación. Depende de cómo se hace sí.

Y no es posible utilizar armas de fuego para tratar de controlar una situación como la que estaba ocurriendo en Chichigalpa... ¡no es posible! Ahí debió haber imperado la sensatez, el sentido común, y haber acudido al diálogo. ¿Si eso implicaba que la Policía se encerrara en su Estación? Pues que se hiciera, y que se mandaran Delegados para dialogar con los jóvenes; con los jóvenes que estaban acuerpando al presunto sospe-choso de haber cometido un delito. Tenían que haberlo hecho. O haber buscado autoridades que intermediaran, por ejemplo, el Cura de la localidad o el Alcalde mismo o alguna persona-lidad del pueblo, ¡lo que hubiese sido! Pero menos utilizar las armas contra una protesta de muchachos, de jóvenes.

Que ahora dicen que puede ser que sean pan-dilleros, ¡eso es irrelevante...! Son  muchachos que están protestando; si tienen o no tienen razón, esa es otra cosa, pero la protesta misma no puede ser objeto de una represión violenta. Y eso lo ha dicho muy claramente el Presidente Ortega: “contra ninguna protesta se pueden utilizar las armas de fuego.” Y esto es bueno que lo recordemos.
Lo otro es que, ya es por lo menos el cuarto acontecimiento con la Policía Nacional... Ocurrió en Catarina, ocurrió en El Jicaral, ocurrió en La Paz Centro, y ahora ocurre en Chichigalpa; han habido otros acontecimientos aquí en Managua, por ejemplo, y en otros Municipios, pero los más señalados, los más graves, han sido los cuatro que hemos señalado... Catarina, La Paz Centro, El Jicaral y Chichigalpa; tres de los cuatro, en Occidente.

Quiere decir que hay algo que está ocurriendo. Esto no puede ser, simplemente, que la gente quiere protestar y que la Policía se excede... ¡aquí está ocurriendo algo! O sea, los muchachos que estaban protestando en Chichigalpa, tenían furia contenida, ¿por qué? ¿Qué ha ocurrido antes de los eventos del miércoles? ¿Qué ha ocurrido para que los jóvenes, con tanta furia atacaran a la Policía? ¿Qué cosas han pasado antes durante meses, quizás años, que han enojado a la juventud chichigalpina? Esas son cosas que debe reflexio-nar la Policía Nacional.

Pero también las deben reflexionar las autori-dades políticas, en particular, del Frente Sandi-nista de Liberación Nacional, de la Juventud Sandinista, de los Gobiernos del Poder Ciudadano y de la Alcaldía Municipal. No puede ser que ocurran estos hechos, que exploten, sin que antes nos enteremos. Una de las virtudes que tiene el Frente Sandinista de Liberación Nacional, de las muchas, y yo creo que la principal, es su íntima ligazón con el pueblo nicaragüense... somos uña y carne. El Frente y el pueblo somos uña y carne, y el ser uña y carne, significa que el Frente Sandinista conoce los estados de ánimo de la población, conoce sus aspiraciones, sus pro-blemas, conoce sus debilidades, conoce su forta-leza ¡porque somos uña y carne!

Ahí pasó algo en Chichigalpa, que no supimos interpretar a tiempo, que había algún sentimiento entre los jóvenes, sobre la Policía o sobre lo que fuese, y que terminó en esta explosión de violencia. Entonces tenemos que sacar lecciones de lo de Chichigalpa. Esta es una experiencia dolorosa. No basta sólo con las excusas perti-nentes, sino que hay que tomar medidas ejemplares con quien haya sido responsable de dar la orden de disparar y con el Policía que disparó. Tienen que pagar su acto con una sanción, eso es natural, porque hay una orden expresa: “¡no disparar contra el pueblo!” Tanto del Presidente Ortega, como Autoridad Máxima de la Policía Nacional, como de la propia Jefatura de la Policía Nacional.

Está allá en Chichigalpa, desde el propio día de los hechos, el Comisionado Mayor Meynard, y él va a encabezar las investigaciones. Estas investiga-ciones no pueden ser solamente del hecho mismo, sino que tienen que ir más allá, a los antece-dentes de lo ahí ocurrido, y a conocer cómo está la situación de la Policía en Chichigalpa. Porque a lo mejor estamos hablando de que hay una situación difícil para los propios policías, en ese Municipio; puede ser que haya otras circuns-tancias que expliquen, talvez, el comportamiento desbordado de la Policía Nacional; o sea, no es una investigación simple y llana... ¿qué pasó? ¿quién fue? ¿y por qué fue? ¡Ya está! No... hay que hacerlo un poquito más amplio, desde nuestro punto de vista.

Lo más importante es recordar... La Policía Nacional es surgida del seno del pueblo, de las entrañas mismas del pueblo de Nicaragua; sus hombres y mujeres son hijos del pueblo de Nicaragua; la Policía Nacional es un motivo de orgullo del pueblo nicaragüense.

Y porque es motivo de nuestro orgullo, tenemos que cuidarla, y parte de cuidarla, es saber tomar medidas a tiempo para evitar que se nos descarrile; porque son nuestros hermanos, son nuestros compañeros, no son simplemente enemigos de la gente que no lo son, están a su servicio y lo han demostrado. Y nosotros tenemos que ayudar como sandinistas y como ciudadanos, a que esa Policía continúe en esa dirección.

La lucha es el más alto de los cantos, y unidos... ¡somos invencibles!