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De Frente 14 de junio. El ejercicio crítico y autocrítico

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No conozco ninguna otra mejor manera para corregir los errores que el ejercicio de la autocrítica.

Y la autocrítica es complementaria a todo un proceso político ideológico que ocurre en cada nivel de los Partidos Revolucionarios y de los instrumentos de poder.

 

La primera característica es que tenés que conocer la situación en la que estás, es decir, diag-nosticar tu situación, conocer las debilidades, las fortalezas, las ventajas, el tipo de personal que tenés bajo tu responsabilidad, los recursos con los cuales contás, las posibilidades que tenés... Diagnosticar tu situación, saber qué terreno estás pisando.

Luego no basta, sin embargo, tener el diag-nóstico, luego hay que planificar; y vas a plani-ficar de acuerdo con las posibilidades reales con las cuales contás para poder avanzar en tus objetivos. Y luego está la evaluación, tenés que evaluar el trabajo, y entonces, en la evaluación te das cuenta que en algo has fallado vos o han fallado tus colegas, o han fallado todos; o ha habido cosas fuera de tu control, que han influido en que tus objetivos no los logrés cumplir.

Eso es lo que llamamos el ejercicio crítico y autocrítico, es decir, analizás qué cosas te llevaron a cometer errores o a no cumplir con tus objetivos. Y lo esencial en ese proceso es la propia autocrítica, es decir, el asumir tus responsabilidades por las cuales no se pudieron cumplir determinados objetivos o quizás entor-peciste el trabajo. Y ese ejercicio autocrítico es a veces doloroso, si no sabés asumirlo con humildad, y también a veces es traumático, cuando a quien se critica, tampoco sabe asumirlo con humildad. Entonces, el ejercicio de la autocrí-tica es básico para poder tener una idea clara de qué es lo que has hecho y cómo lo has hecho y como tenés que corregir para poder seguir avanzando.

Nosotros los sandinistas, tenemos que fortalecer este proceso, fortalecer el diagnóstico, la planificación, la evaluación y la autocrítica, para entonces volver a diagnosticar, volver a planificar, volver a evaluar... y eso es un círculo infinito que nunca se cierra, porque los Revolucionarios estamos en permanente trabajo, en permanente acción política, en permanente vínculo con el pueblo.

Si bien esto se ocupa con naturalidad dentro de la estructura del Partido Revolucionario del Frente Sandinista, también se tiene que ocupar en las Instituciones de Gobierno, en las Alcaldías, en los Ministerios, en todos los instrumentos del Poder Político, del Poder Ciudadano en Nicaragua.
Voy a citar ejemplos... Cuando un Concejo Muni-cipal resuelve que su Alcalde o su Alcaldesa, no está funcionando y por lo tanto hay que susti-tuirla, y ese Concejo Municipal es dominado por el Frente Sandinista, ese también, en el fondo y también de primer impacto, es un ejercicio autocrítico, porque, en todo caso quien llevó a esa persona a ser Alcalde o Alcaldesa, fue el Frente Sandinista.

Y si es el Frente quien lo quita, de alguna manera está, en fin de cuentas, haciendo un ejercicio autocrítico, está diciendo, nos equivocamos y vamos a hacer un recambio aquí para colocar a personas que talvez cumplan mejor el trabajo o que cumplan con los objetivos que nos hemos propuesto en nuestro ámbito municipal.

Otro ejemplo. Fíjense, el otro día estaba leyendo una información, donde una ciudadana había sido recientemente, hacía unos minutos, asaltada, le habían robado su cartera, la habían asustado, la habían amenazado con pistola. Casualmente, como a los cinco minutos de ocurrido el evento, pasó una Policía donde iban dos Oficiales, dos Agentes de la Policía Nacional en motocicleta. Y entonces, los Agentes observan que hay otra motocicleta sin placas, deciden hacer el alto, las personas que iban en esa motocicleta deciden huir, los policías le dan alcance y resulta ¡oh sorpresa! que ahí llevaban el botín de la muchacha que acababan de asaltar. Es decir, con el patrullaje en la calle, lograron capturar a dos delincuentes y, al mismo tiempo, resolver el delito cometido contra una ciudadana.

El patrullaje en las calles es esencial para garantizar la seguridad ciudadana, para aplacar la delincuencia y para satisfacer la demanda de la gente que quiere más presencia de la Policía en la calle. No es posible que con tantos recursos que se les ha dado durante estos tres años y medio a la Policía Nacional, sigamos con esa ola de delitos callejeros.

¿Por qué razón no es posible? Porque mientras observamos que hay una gran cantidad de esfuerzos, de recursos humanos, de recursos materiales, dedicados a la lucha contra el narcotráfico internacional y eso está bien, no vemos ese mismo esfuerzo en la calle para garantizar la seguridad ciudadana de la gente. No vemos que los recursos que ha dispuesto el Gobierno, como los vehículos, tanto en camionetas como en motocicletas, como otro tipo de recursos, incluyendo la autorización que dio el Presidente Ortega, para que la Policía Nacional tuviera más agentes... eso no lo vemos materializado en la práctica cotidiana para asegurar que la gente esté tranquila en sus casas, que vaya tranquila en el autobús, que vaya tranquila en el taxi o en cualquier medio en el cual se transporte y que esté tranquila también en su ámbito social; no se observa con suficiente fuerza.

Aquí entonces decimos: la Policía Nacional tiene que hacer un ejercicio autocrítico, porque, también otro error que cometemos los Revolucio-narios es dormirnos sobre nuestros laureles; como ya hicimos un montón de cosas muy buenas, entonces creemos que ya eso es suficiente, y buscamos una almohada, nos echamos a dormir, aunque las cosas se vayan al carajo en una o dos semanas, después de 3, 4 años de esfuerzo; con frecuencia nos pasa. La Policía no puede echarse a dormir sobre sus laureles.

Es cierto, Nicaragua sigue siendo el país más seguro, pero para nosotros los ciudadanos, que estamos acostumbrados al más alto nivel de seguridad, no es suficiente que sigamos siendo el más seguro, cuando esa seguridad se ha caído. Lo que pasa es que, en los otros países estaba tan bajo, que todavía tenemos un colchón ahí, y aunque se caiga la seguridad ciudadana, sigue siendo mucho más seguro Nicaragua que los otros países, porque esos sí que están en el acabose, como Guatemala, El Salvador, Honduras o Costa Rica y el mismo Panamá.

O sea, nosotros sabemos que estamos mejor que ellos, pero eso no es suficiente, porque nosotros los nicaragüenses estamos acostumbrados a un altísimo nivel de seguridad. Y tiene que haber un ejercicio autocrítico de la Policía ¡que no se percibe! o al menos no lo percibimos a nivel público. Y eso exige un ejercicio de humildad también de los Mandos de la Policía Nacional en todos sus niveles, desde el primer Mando hasta el nivel del Jefe de Policía de un Municipio o de un sector.

Lo mismo debe ocurrir con los Médicos, las Médicas, las Enfermeras. No es posible que sigan ocurriendo tanta queja de la gente, sobre el mal trato que ocurre en los hospitales, sobre la falta de atención rápida en los hospitales, sobre esas horas enormes esperando a que una enfermera se te acerque a preguntar, por lo menos ¿por qué estás aquí? O que los médicos se nieguen a dar información adecuada a los pacientes... ¡no es posible que sigamos así!

Los sindicatos de Fetsalud tienen que ponerse al frente, tienen que, los propios sindicatos, ser los principales fiscales de la calidad que se ofrece a los ciudadanos en los hospitales y centros de salud; son los sindicatos los llamados a ejercer ese papel. Pero no ocurre así, los sindicatos están, a veces, más preocupados por ver si son ellos los que deciden o los que no deciden que más bien vigilando por la calidad del servicio, porque en fin de cuentas, el sindicato es parte del pueblo de Nicaragua, los trabaja-dores de la salud son parte del pueblo de Nicaragua.

Entonces, los mismos sindicatos son como los fiscales del pueblo de Nicaragua, para que todos los trabajadores de la Salud, den garantía de calidad a los pacientes, en todas las esferas, sean niños, niñas, mujeres, varones, parturientas, cancerosos, ¡lo que sea! el paciente que sea, en el nivel que sea, en el sitio donde esté... ¡la calidad!  Y los sindicatos deberían dar ejemplo en la evaluación autocrítica del ejercicio laboral, del ejercicio profesional que se desarrolla en todas las unidades de salud.

Y así podríamos seguir citando más ejemplos, así como a nivel partidario, así debe ocurrir, porque todos nos equivocamos, todos los días cometemos errores. Yo no sé si a veces es mayor la cantidad de errores o la cantidad de aciertos, yo recuerdo que por ejemplo, el famoso basquetbolista Michael Jordan decía, ¿qué es más importante, los cien mil tiros que fallé o los 10 mil tiros que anoté...? Porque son muchas más cosas las que uno falla que las que finalmente acierta. Y lo cierto es que con lo que uno se queda es con el acierto.

Pero de todas maneras, tenemos que saber evaluar para no seguir cometiendo desaciertos. Lo merece la gente, lo merecen los objetivos que nos hemos trazado como Gobierno Sandinista, como Gobierno Revolucionario. Es nuestra obligación... el diag-nóstico, la planificación, la evaluación y el ejercicio de la crítica y la autocrítica. ¡Indispensables para que podamos seguir avan-zando! no nos durmamos en nuestros laureles.

Ha sido extraordinario el esfuerzo que hemos hecho en estos tres años y medio, ¡todo mundo lo hemos hecho bien! pero no es suficiente, tenemos que avanzar. La gente quiere más, necesita más, exige más ¡y tiene razón! la gente tiene razón, tenemos que dar mayor calidad, tenemos que hacer un ejercicio autocrítico y echar pa´lante.

La lucha es el más alto de los cantos, y unidos... ¡somos invencibles!