MANIFIESTO POR LA SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO DE NICARAGUA Y EL ALBA
Las organizaciones de Solidaridad con Nicaragua abajo firmantes, después de conocer y analizar las noticias y reportajes, que periódicamente difunden los medios de comunicación más conocidos del Estado Español, con relación a la situación socio-política de América Latina y en particular de Nicaragua, tras examinar la línea y tendencias que están adoptando estos poderosos medios, tanto en la calidad de la información, como en el sesgo de los contenidos, queremos exponer lo siguiente a la opinión pública:
Nuestras organizaciones llevan más de veinte años trabajando solidariamente con los sectores populares de Nicaragua. Surgimos precisamente en los años de la agresión militar norteamericana en los 80, como reacción al espectáculo escandaloso de uno de los mayores crímenes cometidos en la historia reciente, en la que se involucró la élite gubernamental del país más poderoso, supuestamente el más “instruido” y “civilizado” de Occidente. Aquél pequeño país centroamericano fue agredido, saqueado, destruido y su población civil diezmada para evitar que ejerciera su derecho inalienable a la soberanía nacional que permitiera transformaciones sociales, económicas y culturales en beneficio de las amplias mayorías populares. Más de 18.000 muertos, miles de heridos graves que perdieron alguno de sus miembros, centenares de miles de hogares afectados, para una población de unos 4,5 millones. Los costes de destrucción fueron evaluados en 17.000 millones de dólares de entonces, deuda que los EEUU no quieren saldar a pesar de su condena en el Tribunal de la Haya. Esa intervención militar fue denominada por los estrategas del Pentágono “guerra de baja intensidad” – como tratando de disfrazar sus métodos terroristas y desestabilizadores con una retórica “blanda” y engañosa. Se justificó la guerra como una necesidad inevitable para proteger la seguridad de los EEUU, cuya Administración se sentía víctima y llegó a declarar que lo que acontecía en este pequeño y pobre país era “un cáncer en América Latina, que debía ser extirpado” con la mejor tecnología diplomático-mediático-militar. La indignación internacional que provocó tal farsa paranoica, tuvo la expresión en un levantamiento de solidaridad mundial, que fundó multitud de Comités y organismos de Solidaridad, de los cuales quedamos algunos, entre otros, los que suscribimos este Manifiesto.
La memoria y el recuerdo están presentes y los registros de las atrocidades han dejado su huella en enormes costes humanos, personales y sociales. No puede olvidarse el pronunciamiento de un Congreso norteamericano, cediendo a las presiones de la Administración Reagan, que aprobó cientos de millones de dólares para financiar operaciones de insurgencia en Nicaragua y armó un ejército mercenario, así como acciones encubiertas de la CIA subvencionadas con el fruto de negocios mafiosos, que han dejado un rastro de destrucción y muerte cuyo alcance nunca llegaremos a conocer completamente. Parecen olvidadas las instrucciones dadas en aquél famoso manual de terrorismo editado por la CIA fomentando la venganza y el odio entre nicaragüenses para producir el efecto de que “Nicaragua está militarizada y camina hacia una guerra civil”. Esta fue una página vergonzosa de violación sistemática de los derechos humanos escrita por la Administración Reagan y sus seguidores, contra la que levantó una gran ola de solidaridad, incluso en el mismo pueblo norteamericano, pero que no contó con el apoyo de los grandes medios de comunicación pusilánimes en la denuncia o confabulados con el imperialismo.
Entonces, una de las acciones de la Solidaridad Internacional fue la lucha contra la mentira mediática y así tuvimos ocasión de constatarlo en nuestro país. Entonces denunciamos la estrategia de desinformación maquiavélica que consistió en presentar a la víctima como el verdugo y tratar de inculcar esta perversión en las mentes de la opinión pública. Y lo lograron con millones de telespectadores y usuarios. Una contaminación en toda regla que favoreció la desmoralización de activistas y simpatizantes de la causa liberadora del sandinismo.
Hoy, treinta años después del triunfo de aquella Revolución, la lucha de los pueblos latinoamericanos esta dando importantes frutos sociales y políticos, levantando una oleada de entusiasmo y optimismo que anuncia una nueva sociedad. La chispa de esa emancipación se propaga por el continente y varias de sus naciones han conformado procesos de empoderamiento popular con programas sociales propios y autodeterminación frente a los designios de los Estados Unidos, cuyo imperialismo reactivo se muestra dispuesto a frustrar este proceso civilizatorio. Ante este nuevo “contratiempo” los medios oficiales buscan demonizarlo agitando el fantasma del “populismo”.
Afecta esta revolución latinoamericana también a la vieja Europa, especialmente a los poderes fácticos del Estado español y portugués, a los más poderosos intereses empresariales, financieros y culturales, que desde los años 90 buscan reimplantarse en Latinoamérica en una lucha competitiva para seguir extrayendo de ella nuevos excedentes en forma de capitales mercantiles, financieros y otras riquezas.
Es por ello comprensible que este sistema de depredación ensamble grandes intereses europeos y norteamericanos en una nueva alianza Atlántica, que ha comprado sectores vitales de la economía latinoamericana – privatizando lo público--, gracias a la sobreexplotación de una mano de obra de bajo coste y unos recursos naturales abundantes y riquísimos. Aquí se anuda también la vieja oligarquía nacional heredera de la fracción criolla independentista, pero hoy carente de proyecto nacional por su servilismo ante el Occidente rico. No es pues de extrañar que el proyecto unificador de Simon Bolivar, bandera que aquellas oligarquías no supieron impulsar en el siglo XIX, les haya sido arrebatado hoy por las clases populares emergentes, lideradas por los herederos del pensamiento del Ché.
Nicaragua se inserta en la actualidad en ese gran proyecto supranacional, continental, latinoamericano – el ALBA --, que se plantea vigorosamente un nuevo proyecto social superador de la endémica pobreza, donde los inmensos recursos naturales de la madre tierra dejen de ser saqueados por las superpotencias Atlánticas, unidas en una nueva Cruzada neocapitalista de reconquista. Un proyecto latinoamericano donde también el producto del trabajo de los millones de campesinos y trabajadores urbanos y semiurbanos quede para sus comunidades en lugar de su expolio por las metrópolis vía deuda externa.
Para evitar esa nueva revolución latinoamericana se demoniza el proyecto, tratando de asustar y confundir a la opinión pública española. La motivación de fondo de este fraude mediático no es el desarrollo del conocimiento, la fraternidad entre los pueblos, la solidaridad o la educación en valores, sino desacreditar, denostar, desanimar e incluso aterrorizar a las poblaciones locales. Buscan describir los procesos abiertos en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Honduras, como una amenaza, sin explicar que efectivamente son una reacción sana contra el imperialismo y el despojo histórico para beneficio de las clases altas de las metrópolis.
Hoy esa ciencia de la noticia fraudulenta que comenzó a construirse en los años de la guerra encubierta contra Nicaragua -- la llamada DESINFORMACION --, continúa aún con más fuerza que entonces. Se ha ido convirtiendo en una de las estructuras culturales más inteligentemente articulada y en constante renovación, mediante la producción de técnicas coordinadas para el engaño psicológico de la opinión pública.
Estos nuevos fenómenos de desinformación son algo inquietante para muchos sectores sociales. Carecemos de medios para contrarrestar su poderío. Sin embargo estamos obligados a la permanente denuncia del empleo de los medios de comunicación como un arma injerencista y de agitación, uno de cuyos efectos es la caída en el escepticismo y el pesimismo de personas ayer combativas que se han plegado al sistema, para dejar vía libre a la hegemonía de grupos de poder, depredadores y causantes de la pobreza
Frente a esta deriva reivindicamos fortalecer la solidaridad con la lucha de los pueblos de América Latina.
Sostenemos que la opción Bolivariana es una alternativa de salida de este drama de la pobreza nunca resuelta por el Occidente rico, ni en los tiempos de la guerra fría, ni con el neoliberalismo decadente, ni con la nueva nostalgia keynesiana en estos tiempos de Recesión, donde un nuevo Contrato Social compagine la intervención del Estado con una reforma neoliberal global del mercado de trabajo.
Sostenemos también que la pobreza de los pueblos del Tercer Mundo y en particular Nicaragua, no puede resolverse satisfactoriamente desde las directrices de los organismos internacionales, ni por el actual enfoque de la ayuda oficial al desarrollo cuando esta se orienta a expandir los mercados de exportación occidental. Es hora ya de reconocer estos hechos y aceptar que ese modelo de acumulación capitalista sacralizado en el constante crecimiento del PIB no es viable sin empobrecer más y más a los países del Tercer Mundo y América Latina.
Afirmamos que el Gobierno nicaragüense tiene una programa de desarrollo para erradicar la pobreza como no ha existido nunca en el país y que es un fraude a la opinión pública española la ocultación mediática de estos logros, un secuestro del derecho a la información y al conocimiento sobre los avances de este Gobierno en materia de sanidad, salud, educación, alfabetización y crédito al pequeño productor, entre otros.
Reivindicamos una información no tendenciosa en los medios de información y comunicación. Que también se pueda oír la voz de la de la solidaridad, como corresponde en un régimen democrático.
Manifestamos que los ataques al ALBA (incluyendo a Cuba) promueven la manipulación de la opinión pública española para seguir practicando un neocolonialismo que viola los derechos humanos.
Nunca el sistema económico imperante ni los poderes instituidos permitieron la emergencia de alternativas sistémicas. Las condenaron, persiguieron y aplastaron con la acusación de no ser democráticas, pero ahora resulta que no aceptan la democracia en estos países emergentes. Puesto que las superpotencias de Occidente han llevado la economía global al fracaso y a la quiebra, con grave riesgo para la democracia, ¿por qué no dejar que surjan nuevas iniciativas como la Bolivariana?
Exigimos que no se silencien las voces de quienes buscan soluciones nacionales y continentales a la sobrevivencia de la población y del plantea. El Occidente rico debe dejar de injerir en la vida política de los pueblos y perder ese pánico a ceder en sus riquezas.
En consecuencia y para defender estos principios e ideas, las organizaciones abajo firmantes hemos constituido una Coordinadora Estatal de Solidaridad con Nicaragua abierta a cuantos las compartan.
Solidaridad con los pueblos, con los sectores populares y con las opciones que se proponen acabar con la pobreza y por un desarrollo alternativo al sistema económico actualmente fracasado.
En las ciudades de Zaragoza, Barcelona y Madrid a 27 de junio de2009
ENTIDADES FIRMANTES:
Casa de Nicaragua de Cataluña/Defensem Nicaragua http://www.defensemnicaragua.org/
Comité de Solidaridad Internacionalista de Zaragoza (http://internacionalistas.net)(http://www.laluchasigue.org/)
Fundación Rubén Darío-Campo Ciudad (www.fundacionrubendario.org
El Manifiesto "EN DEFENSA DE NICARAGUA" es una iniciativa surgida desde un grupo de nicaragüenses e internacionalistas, con el objetivo de despertar la conciencia mundial sobre lo que ocurre en este país centroamericano, víctima de una feroz campaña de acoso y derribo ejecutada por las fuerzas oligárquicas locales financiada y dirigida por Estados Unidos y los más poderosos gobiernos europeos.
MANIFIESTO
La mayoría de América Latina vive un proceso de liberación nacional irreversible. Sus pueblos han elegido gobiernos que han emprendido un camino de independencia, dignidad y soberanía, para sacudirse la tutela extranjera que durante siglos los había sometido por la fuerza de las armas, la represión y la miseria.
En noviembre de 2006, el pueblo nicaragüense eligió al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) para dirigir su destino y desde el 10 de enero de 2007, el nuevo gobierno ha reiniciado el proceso de autodeterminación nacido el 19 de julio de 1979 y que había sido abandonado durante 17 años por tres gobiernos capitalistas neoliberales, antidemocráticos y antinacionales.
Nicaragua ha recuperado la dignidad nacional con un gobierno independiente de los poderes imperiales, que ha vuelto a colocar a los más pobres como centro de las políticas de desarrollo.
Como parte de ese proceso, Nicaragua se ha sumado a la Alternativa Bolivariana para los pueblos de Nuestra America (ALBA) y con el generoso respaldo de numerosos pueblos y gobiernos, especialmente Cuba y Venezuela, el gobierno sandinista aplica distintos programas mediante los cuales el pueblo nicaragüense ha recuperado gran parte de sus derechos sociales y económicos, abriendo las posibilidades para el progreso nacional, democrático y socialista.
Pero así como ocurrió durante los años 80, cuando Estados Unidos lanzó su guerra de agresión contra el pueblo nicaragüense y la Revolución Popular Sandinista, hoy Nicaragua debe enfrentar una despiadada campaña de mentiras y chantajes promovidas desde Washington y varias capitales europeas, bajo el esquema de contrainsurgencia informativa en la guerra de baja intensidad, con el objetivo de impedir el desarrollo independiente que encabeza el gobierno del presidente Daniel Ortega.
Esta campaña ha recrudecido en los últimos meses, con el objetivo de desacreditar la inobjetable y contundente victoria electoral del FSLN en las elecciones municipales del pasado 9 de noviembre, cuando los nicaragüenses validaron en las urnas su respaldo al nuevo rumbo del país.
El extremo de esta campaña, ha sido la suspensión de la ayuda al pueblo nicaragüense. Es inaceptable que los gobiernos de los países desarrollados utilicen el dinero que sus propios pueblos destinan a los países más empobrecidos, como arma política de dominación imperialista.
Por todo ello, nosotros y nosotras, mujeres y hombres libres que creemos que Otro Mundo es Posible,
Declaramos:
1. Nuestro incondicional respaldo al derecho del pueblo nicaragüense a su autodeterminación y soberanía nacional, sin injerencias extranjeras de ningún tipo.
2. Nuestro apoyo al rumbo independiente, soberano y popular del gobierno del FSLN, encabezado por el presidente Daniel Ortega.
3. Nuestro regocijo por la victoria sandinista en 105 de 146 gobiernos municipales.
Rechazamos y condenamos:
1. La injerencia extranjera en los asuntos internos de Nicaragua.
2. La política de chantaje que ejecutan los gobiernos de Estados Unidos y de la Unión Europea.
3. La campaña de mentiras desatada por las corporaciones y multinacionales de la (des) información internacional.
Exhortamos:
1. A los pueblos de todo el mundo, en especial los europeos y norteamericano, a renovar sus lazos de amistad con Nicaragua, presionando a sus respectivos gobiernos para que multipliquen los fondos destinados para erradicar la pobreza y para obligarlos a que no sigan entrometiéndose en los asuntos del pueblo nicaragüense.
2. A los comunicadores sociales y en especial, a los medios de comunicación alternativos, a romper el silencio sobre la situación nicaragüense, e informar activamente con veracidad e independencia, sobre lo que realmente ocurre en Nicaragua y la región centroamericana.
3. A los gobiernos progresistas e independientes de América Latina y del mundo, a volcar su solidaridad con el pueblo nicaragüense y su gobierno legítimo, democráticamente electo.



Manifiesto






